El exceso de higiene no siempre es bueno

Exceso de higiene

La higiene es básica para nuestra salud ya que así evitaremos muchísimas enfermedades y es algo que está muy asentado en nuestra cultura y educación, si alguien no está correctamente aseado será excluido socialmente y tendrá problemas para convivir por eso la higiene no es opcional aunque como te adelantábamos antes los excesos nunca son buenos. » Read more

Cómo cuidar los ojos, higiene para el cuidado de los ojos

El ojo humano (y cualquier ojo) es importantísimo en nuestra vida, sin ellos tendríamos muchas dificultades para poder vivir. Con el paso del tiempo nuestro ojo se deteriorando y también influirán varios factores como lesiones, infecciones, envejecimiento y otros problemas médicos. La mayoría de cosos pueden ser evitados aplicando una higiene en nuestros ojos. A continuación le explicaremos los esenciales. » Read more

Cirrosis hepática: Causas, síntomas, tratamiento

¿Qué es la cirrosis hepática?

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis.
La cirrosis se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado. Las fundamentales son tres:

  • necrosis hepatocelular
  • fibrosis
  • nódulos de regeneración.

Necrosis significa muerte o destrucción de las células del hígado. En los pacientes que llegarán a desarrollar cirrosis esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático que produce la causa de la enfermedad. Las células muertas son, durante mucho tiempo, sustituidas por otras nuevas, hecho denominado regeneración. La fibrosis es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas, generadas para sustituir a las desaparecidas, no pueden colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde les permite la trama de cicatrices que surca el hígado. Por este motivo se habla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeados de fibras colágenas (de cicatriz) formando nódulos.

Además, esta trama fibrosa produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer los pequeños vasos hepáticos (sinusoides) por los que circula la sangre a través del hígado. Este hecho va a tener una consecuencia muy importante: aumentar la dificultad (resistencia) para que la sangre que entra en el hígado por la vena porta circule a través del órgano. Esta dificultad genera un aumento de presión en todo el sistema venoso que aporta sangre al hígado (el sistema portal) y a este hecho, capital en las complicaciones de la cirrosis, se le denomina hipertensión portal.

Por otra parte, la capacidad de regeneración hepática no es infinita, de manera que llega un momento en que empieza a disminuir la cantidad total de células hepáticas, y el hígado es progresivamente más incapaz de cumplir adecuadamente sus múltiples funciones. Por lo tanto, al final, todas las manifestaciones clínicas de la cirrosis son la consecuencia de dos hechos fundamentales: la insuficiencia hepatocelular y la hipertensión portal. Epidemiológicamente es una enfermedad importante que está incluida entre las 10 principales causas de muerte en los países occidentales.
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¿Cuáles son las causas de la cirrosis hepática?

Hay muchas causas de cirrosis. Las principales en nuestro medio son dos: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica o alcohólica) y la hepatitis crónica por virus C (cirrosis por virus C), que son responsables del 80 por ciento de los casos de cirrosis en España.

Además, se puede producir cirrosis por hepatitis crónica por virus B, por infección crónica mixta por virus B y virus D, por enfermedades, denominadas colestásicas crónicas (que afectan a la producción o a la salida de la bilis del hígado, tales como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante) y por enfermedades metabólicas congénitas del hígado que se manifiestan en la vida adulta, como la hemocromatosis primaria (sobrecarga hepática de hierro -bastante frecuente-), la enfermedad de Wilson (sobrecarga hepática de cobre -muy rara-) y el déficit de alfa-1-antitripsina (también bastante rara).

Otras causas poco comunes de cirrosis son la hepatitis autoinmune, en la que se produce una agresión al hígado por parte de nuestro propio sistema defensivo, y la toxicidad hepática por algunos fármacos. Existen otras causas mucho más raras y algunas específicas de la infancia que producen cirrosis precoz en niños o adolescentes. Todas las enfermedades citadas necesitan años de evolución para llegar a producir cirrosis. Además, en muchos casos, el consumo excesivo de alcohol o la hepatitis crónica por virus C no llegan a producir cirrosis y el paciente fallece por un motivo independiente de la enfermedad hepática.
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¿Quiénes están expuestos a padecer cirrosis?

Todas las personas con una enfermedad hepática crónica tienen riesgo de desarrollar cirrosis. Por este motivo, para individualizar el riesgo, para valorar la posibilidad de tratamiento de la enfermedad causante del daño hepático y para prevenir complicaciones, estas personas deben ser vigiladas periódicamente por el médico.
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Síntomas de la cirrosis hepática

Los síntomas dependen de la gravedad del daño hepático. Cuanto más insuficiencia hepática y más hipertensión portal existan más intensos son los síntomas del paciente. En las fases iniciales los pacientes pueden estar asintomáticos y llevar una vida normal no siendo, por tanto, conscientes de su enfermedad. De hecho, en algunos casos la enfermedad se descubre de modo casual durante una revisión general de salud o al consultar por otra enfermedad no relacionada. Más adelante, el paciente se encuentra cansado, le falta energía, pierde el apetito, puede tener molestias digestivas y perder peso y masa muscular.

Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente se encuentra siempre enfermo, no puede llevar vida normal y aparecen, entre otros los siguientes síntomas principales:

Ictericia, que es una coloración amarillenta de la piel debida a la incapacidad del hígado de eliminar la bilirrubina de la sangre.
Cambios en la piel: Aparición de dilataciones vasculares sobre todo en las mejillas, tronco y brazos, que según su forma se llaman telangiectasias o arañas vasculares. Además, puede aparecer enrojecimiento de las palmas de las manos y los pulpejos de los dedos y las uñas cambian su color rosado por otro más blanquecino.
Retención de sal y agua, que se manifiesta por un acúmulo de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en al abdomen (ascitis), que se distiende.
Facilidad para el sangrado: El hígado fabrica muchas de las sustancias que permiten la coagulación de la sangre. Al fallar el hígado es frecuente el sangrado por las encías, por la nariz y la aparición de hematomas con golpes suaves. Además, debido a la hipertensión portal el bazo secuestra plaquetas, que son células de la sangre muy importantes para la coagulación, lo que también facilita el sangrado. Algunos pacientes presentan hemorragias internas graves, sobre todo en el aparato digestivo, debido a la rotura de varices (venas dilatadas, que se forman como consecuencia de la hipertensión portal) en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son graves, pueden ser mortales y requieren ingreso en un hospital para su tratamiento.
Cambios en la conducta y en el nivel de consciencia: El hígado se encarga de retirar de la sangre sustancias tóxicas para el cerebro. Cuando el hígado fracasa, estas sustancias producen una intoxicación cerebral que se manifiesta por insomnio nocturno, somnolencia diurna, cambios en la conducta y en el humor y finalmente, desorientación y progresiva disminución del nivel de consciencia que puede llegar al coma. Esta complicación es grave y requiere ingreso hospitalario.
-Cambios en la función sexual: Debido a cambios hormonales y a la desnutrición, es frecuente la pérdida del deseo y la potencia sexual en los varones y de la menstruación y de la fertilidad en las mujeres aún en edad de procreación. Además, en los varones estos cambios hormonales pueden producir aumento del tamaño de las mamas (ginecomastia), que a veces son dolorosas.
Desnutrición: El hígado es muy importante en la absorción y aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos. Por ello, en fases avanzadas, los cirróticos se hallan desnutridos y pierden mucha masa y fuerza muscular.
Otras complicaciones: la cirrosis es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de hígado y esta es una complicación muy grave que aparece en algunos pacientes cirróticos.

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¿Cómo se diagnostica?

La cirrosis se sospecha por la historia clínica y la exploración del paciente. Se realizan estudios analíticos que permiten ver el grado de daño hepático y averiguar su causa en muchos casos. La ecografía abdominal es muy útil y permite frecuentemente el diagnóstico indirecto. El diagnóstico directo de certeza se realiza mediante biopsia hepática.
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¿Cómo se previene?

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: no consumir alcohol en exceso y hacer una consulta inicial para valorar clínica y analíticamente si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo).
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Tratamiento de la cirrosis hepática

La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. Tienen tratamiento preventivo o paliativo algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la retención de líquidos y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico.

Se emplean tratamientos dietéticos y farmacológicos. Entre los dietéticos está la reducción de la sal para prevenir la retención de líquidos y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición y, hasta que hay riesgo de encefalopatía, la restricción de proteínas no es necesaria, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales. Entre los fármacos se usan fundamentalmente los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario.

Finalmente hay que conocer que el tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos. Es muy importante que todo paciente con cirrosis sea visitado por su médico al menos 2 veces al año y siempre que presente alguna complicación. Esto permite al médico estimar más fiablemente el momento en el que el paciente debe ser considerado candidato a trasplante y proceder a su estudio como tal. Esperar a que el paciente esté en muy mala situación por cirrosis muy avanzada aumenta mucho las posibilidades de que el fallecimiento se produzca antes de que de tiempo a realizar el trasplante.

Autor: Dr. Jorge Quiroga Vila

Necesidades de formación continua en la profesión de enfermería

Los estudios oficiales de enfermería dotan a los alumnos de los conocimientos necesarios para el ejercicio de su profesión y se completan con una parte práctica en la que el futuro enfermero tiene contacto directo con el paciente durante un largo periodo de tiempo. Aunque el nivel de preparación que los alumnos adquieren en la universidad es suficiente para poder desempeñar las tareas que tiene esta profesión encomendada, no cabe duda de que la práctica diaria y la acumulación de experiencia convierten al recién titulado en un profesional. Al igual que ocurre en otras áreas de conocimiento, en las ciencias de la salud los avances tecnológicos y los descubrimientos científicos que se van realizando cambian las metodologías de trabajo, mejoran los tratamientos y los protocolos de trabajo, y todo profesional de la salud ha de mantenerse al día en estas cuestiones que van apareciendo, la formación continua en la profesión de enfermería tiene un papel crucial y es fundamental durante toda la vida profesional. Afortunadamente, hoy en día es más fácil que nunca acceder a esa formación, son numerosos los espacios donde se imparten cursos de especialización a distancia u online como por ejemplo la Escuela de Ciencias de la Salud http://www.escuelacienciassalud.com/ , una institución que imparte cursos online para enfermeros y enfermeras que requieran completar su formación, o por ejemplo la universidad a distancia http://www.uned.es/ pionera en la implantación de este tipo de servicios.

Justificación de la formación en enfermería

Son muchos los motivos por los que la formación continuada en enfermería se ha venido aplicando con diferentes planes interanuales. En el caso de las administraciones públicas esta formación se decide en base a las necesidades que se detectan en el seguimiento del trabajo de los enfermeros y enfermeras. También los colegios profesionales incluyen entre sus actividades planes de mejora de conocimientos de todos los profesionales adscritos. Poseer una adecuada formación ayuda al profesional de la enfermería a ejecutar correctamente sus tareas, garantiza a las instituciones una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación del conjunto de recursos humanos con el que cuenta y crea un clima más positivo dentro de la organización, consiguiendo así una mejora en el estado de ánimo de los trabajadores.

A nivel personal, la formación continua ofrece al profesional de enfermería diferentes beneficios, como son el aumento de la autoestima y el reconocimiento profesional por parte de los pacientes que son atendidos y de los propios compañeros de trabajo. Pero además, proporciona estabilidad laboral, ya que al estar al día en los nuevos protocolos de trabajo y en la aplicación de nuevas técnicas y tecnologías, convierte al profesional en un activo importante para la empresa. Para las instituciones, ofrecer planes completos de formación continua es una manera de retener al personal existente, ya que para ellos es una ventaja profesional muy importante, y ayuda a la entrada de personal nuevo con iniciativa e inquietudes profesionales.

Proceso formativo, del diseño a la ejecución

Los enfermeros y enfermeras que forman parte de la plantilla de los diferentes hospitales, centros de salud o instituciones privadas de salud, suelen ocupar distintos puestos a lo largo de su carrera profesional. La formación específica en cada una de las áreas antes de iniciar su actividad en ellas es fundamental. La especialización de tareas requiere de una formación acorde a las funciones nuevas que se van a asumir. Los diferentes planes de formación continua incluyen especialización en áreas como urgencias, donde se requiere una profundización en conocimientos de temas como el soporte vital avanzado o técnicas de suturas y vendajes funcionales. En el área de hospitalización suelen incluirse dentro de los programas de formación continua aspectos relacionados con la higiene de manos, talleres de arteriografía y procesos mortuorios. Las técnicas de anestesiado y recuperación, la terapia intravenosa y profundización específica en las distintas especialidades, son algunas de las materias incluidas en los cursos de formación para el personal destinado en quirófano.

Lo expuesto son solo algunos ejemplos, pero la relación de necesidades formativas es muy extensa y variada. Todo el desarrollo del proceso de formación continua corresponde a las autoridades sanitarias y al personal encargado de la dirección de los centros, proporcionando los medios necesarios para su ejecución. Pero el profesional de enfermería es una parte activa en el proceso formativo. Por un lado, de la experiencia diaria y de la detección de los propios déficits formativo debe nacer el plan de formación, y por otro, la implicación de los profesionales asistentes en los talleres, cursos y seminarios es fundamental para que el objetivo que se pretende pueda ser cubierto.

Cómo dejar de fumar

La investigación demuestra que fumar causa más enfermedades mayores que cualquier otro hábito personal. Algunos ejemplos son los cánceres del pulmón, boca, vejiga, y garganta; enfermedades cardíacas y pulmonares y apoplejías. Si usted deja de fumar podrá evitar estas enfermedades. En España fuman el 25,7% de las personas mayores de 16 años. Fuman más los hombres que las mujeres aunque la tendencia es a invertirse ls proporciones. Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar. La mitad de todas las personas que han sido fumadoras han dejado de hacerlo. » Read more

¿Qué puede hacer para mantenerse saludable?

La evidencia muestra que algunas de las principales causas de muerte en España, tales como las enfermedades cardíacas, cáncer, apoplejía, algunas enfermedades pulmonares, lesiones y VIH/SIDA, a menudo pueden ser prevenidas a través del mejoramiento de los hábitos de salud personales. La alimentación apropiada, la actividad física y evitar fumar constituyen algunos ejemplos de buenos hábitos que pueden ayudarle a mantenerse saludable. » Read more

Vída saludable y prevención de la enfermedad

Se incorporan a continuación una serie de artículos relacionados con:

  1. Hábitos de vida que han demostrado ayudar para la prevención de ciertas enfermedades y condiciones.
  2. Exámenes comprobatorios para la detección temprana de ciertas condiciones y enfermedades que es cuando pueden ser tratadas más fácilmente.
  3. Inmunizaciones (inyecciones) que han demostrado ser eficaces en la prevención de enfermedades.

Acostumbrese a comentar con el médico los problemas de salud y seguir su consejo en vez de hacer más caso a los amigos y vecinos aunque esten bien intencionados. La salud no es un problema de amistad sino de conocimientos y profesionalidad.

Ejercicios para la columna vertebral

El dolor de cuello no siempre está asociado a alguna enfermedad. Existe un alto porcentaje debido al estrés, la ansiedad, etc, que nos producen tensión muscular y pueden originar el dolor de cuello

  • Posturas mantenidas por mucho tiempo, como estar en el ordenador, cosiendo, etc…
  • Almohadas demasiado voluminosas o demasiado delgadas
  • Falta de tonificación de los músculos del cuello

Ejercicios

Para cualquier ejercicio físico la respiración es fundamental. Se debe inspirar por la nariz, llenar los pulmones y soltar el aire por la boca. Es necesario que todo ejercicio físico sea aeróbico, que los músculos consuman oxígeno, para así evitar dolores innecesarios.

  • Tiéndase boca arriba en el suelo, doble las rodillas y apoye los pies, respire lenta y profundamente un par de veces. Vuelva a inspirar y cuando saque el aire, intente apoyar toda la parte posterior del cuello contra el suelo, siga haciendo lo mismo con el resto de la columna. Mantenga esta posición unos segundos y repita todo el procedimiento algunas veces.
  • Estando en la misma posición, haga círculos con la cabeza, sin levantar los hombros del suelo, la espalda debe estar totalmente relajada.
    Con la cabeza apoyada en el suelo, dirija la barbilla hacia el hombro notando como se estira la musculatura posterior del cuello. Realice este ejercicio en ambos sentidos.
  • Estando de pie o sentado, gire la cabeza lo máximo posible, sin forzar, hacia un lado y hacia el otro, como si se mirara sus hombros. Lleve su oreja hacia un hombro y luego hacia el otro (procure no levantar los hombros). Lleve la barbilla hacia delante y luego hacia atrás.
  • Haga círculos con la cabeza, debe notar como se estiran todos los músculos del cuello.
  • Estando de pie o sentado, ponga sus manos sobre la nuca, empuje la cabeza contra la resistencia de sus manos.
  • Estando sentado o de pie, inspire mientras contrae el cuello y suba los hombros
    De pie con las piernas abiertas o estando sentado. Cuando suelte el aire en cada respiración, vaya bajando para relajar toda la columna. No debe forzar la columna, baje hasta donde llegue. Luego suba suavemente.
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